Atentos a cambios en la piel de su bebé
De acuerdo con las estadísticas, “entre el 20 al 50% de los bebés pudiesen tener la bilirrubina alta pues, en la mayoría de los casos es un proceso fisiológico normal”, según la neonatóloga Jennifer Claudio del Centro Médico Episcopal San Lucas.
Por: Equipo Digital Sistema de Salud Episcopal San Lucas
Piel amarillenta, pobre ingesta de leche, llanto agudo y somnolencia son los síntomas más comunes cuando la bilirrubina de un bebé ha alcanzado niveles altos.
Por eso, es importante estar atentos a cualquier cambio que presente el recién nacido en el hogar, ya que pudiese haber desarrollado una condición llamada hiperbilirrubinemia, considerada la causa más común de ictericia en el neonato.
De acuerdo con las estadísticas, “entre el 20 al 50% de los bebés pudiesen tener la bilirrubina alta pues, en la mayoría de los casos es un proceso fisiológico normal”, según la neonatóloga Jennifer Claudio del Centro Médico Episcopal San Lucas.
“La bilirrubina se produce cuando se rompen los glóbulos rojos y, hablamos de hiperbilirrubinemia cuando sube la bilirrubina a niveles más altos de lo normal en la sangre. Entonces, ahí es que empezamos a ver el color amarillo en la piel y, a veces en las mucosas o en los ojitos. Se trata de estos bebés que a veces nacen con hemoglobinas bien altas y hay una alta destrucción de glóbulos rojos, o tenemos otros bebés que pueden tener alguna inmadurez del hígado”, aclaró.
Una de las causas, de acuerdo con la neonatóloga, es la incompatibilidad sanguínea entre la madre y el recién nacido, específicamente, “las madres que son O y Rh negativo”.
Otro factor de riesgo, es nacer antes de las 37 semanas ya que, “ahí hasta el 60% de los bebés van a desarrollar hiperbilirrubinemia”.
Entre las señales de alerta, según Claudio, “hay que estar atentos a la poca ingesta de leche que, a veces ocasiona deshidratación y puede aumentar el riesgo de que suba la bilirrubina”.
“En la mayoría de los bebés cuando aumenta la bilirrubina a un nivel leve-moderado, la realidad es que, lo único que vamos a ver es el color amarillento de la piel. Usualmente, empieza desde la cabeza y va bajando a pecho, abdomen, hasta las extremidades”, manifestó.
“Entre las cosas que preocupan, es que los ojos se pongan amarillos y que día a día se vea el color (de la piel) empeorando. En casos severos, sería pobre ingesta (de leche), llanto agudo o un bebé somnoliento y, en casos de sepsis podría haber fiebre”, agregó.
Entretanto, mencionó la fototerapia como un tratamiento “sencillo y seguro” para estos casos.
“Es la famosa luz azul, al bebé se le ponen unas gafitas en los ojos y se le tapa su área genital. El bebé se hospitaliza, se le pone líquido si necesita hidratación. En algunos casos hay que darle un medicamento que se llama inmunoglobulina cuando hay incompatibilidad de tipo y grupo entre bebé y mamá”, acotó.
“En casos severos, hay que hacer un cambio de sangre para evitar que la bilirrubina suba a niveles que puedan dañar el cerebro. En la mayoría de los casos esto se puede evitar”, concluyó.
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