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Angina de pecho

Angina de pecho: Un síntoma, no una enfermedad
Por Francisco J. Meléndez MD FACC FACS

Una de cada tres muertes en los EEUU es debido a enfermedades cardiovasculares y la enfermedad coronaria solamente es responsable de una de cada seis muertes.  Lamentablemente en nuestra Isla, muchas veces la angina de pecho se trata como una enfermedad y no como un síntoma de una enfermedad compleja del corazón que hay que estudiar profundamente. 

La angina es un dolor o malestar en el pecho que ocurre cuando parte del músculo del corazón no recibe suficiente sangre rica en oxígeno para su funcionamiento.  Por lo general la angina es un síntoma de enfermedad coronaria (arterosclerosis).  La enfermedad coronaria ocurre cuando un material ceroso o placa se deposita en las paredes internas de las coronarias y resulta en una estrechez o endurecimiento de la misma.  Esta condición disminuye la circulación que llega al músculo cardiaco causando el dolor de pecho. 

Existen factores de riesgo que producen o aumentan la incidencia de arterosclerosis coronaria.  Entre estos se encuentran el hábito de fumar, concentraciones alta de grasa y colesterol en la sangre, presión arterial alta, diabetes, historial familiar de enfermedad cardiovascular, sobrepeso u obesidad, y falta de actividad física. Factores que precipitan la angina incluyen el esfuerzo físico (cuando el corazón tiene que trabajar más y necesita más oxígeno), estrés emocional, exposición a temperaturas muy altas o muy bajas, comidas pesadas, y fumar. 

Si usted sufre de malestar en el pecho recurrente con el esfuerzo físico y tiene alguno de los factores de riesgo para arteriosclerosis coronaria, debe de visitar a un cardiólogo para que le realice pruebas o intervenciones para llegar a un diagnóstico certero y seguir el tratamiento adecuado. El tratar el dolor con medicamentos sin establecer si sus síntomas son causados por una obstrucción significativa de sus arterias coronarias puede terminar en un infarto y pérdida de músculo del corazón.  Exíjale a su médico primario una prueba de esfuerzo y si los síntomas son persistentes considere hasta un cateterismo o angiografía coronaria para identificar que no tenga una enfermedad obstructiva que requiera de una intervención.  El tratamiento de la angina, sea médico, intervencional, o de rehabilitación cardiaca, no se puede determinar sin estudios diagnósticos especialmente para prevenir infartos cardiacos.     

El autor es cirujano cardiotorácico en el Hospital Episcopal San Lucas en Ponce. Tiene oficina en la Torre Médica San Lucas. Para más información, llame al 787-844-2080.